enero 29, 2026
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La sostenibilidad y la inteligencia artificial están salvando a la industria global

Sostenibilidad e inteligencia artificial están salvando a la industria global: Estado de la Manufactura Inteligente, por Rockwell Automation.

La sostenibilidad y la inteligencia artificial están salvando a la industria global. Hubo un tiempo, no muy lejano, en que cuidar el medio ambiente era visto por los grandes industriales como un gasto necesario, pero molesto, una casilla que había que marcar para cumplir con las leyes o para quedar bien en la foto corporativa. Sin embargo, esa época ha terminado. En un mundo sacudido por la inflación, los costos energéticos impredecibles y las cadenas de suministro rotas, la ecología se ha convertido en sinónimo de supervivencia económica.

 

Esta es la conclusión principal que arroja la décima edición del reporte anual «Estado de la Manufactura Inteligente», elaborado por Rockwell Automation. Tras encuestar a más de 1,500 tomadores de decisiones en 17 de los principales países fabricantes del mundo, el estudio revela que las fábricas ya no se vuelven «verdes» solo por ética, sino porque es la forma más inteligente de ser rentables.

 

Del cumplimiento a la eficiencia operativa

 

El dato más revelador del informe rompe con el mito de que la sostenibilidad es solo una cuestión de imagen pública. Según la investigación, el 55% de los fabricantes declara explícitamente que su principal motivación para implementar prácticas sostenibles es mejorar la eficiencia operativa. Ya no es el miedo a una multa gubernamental lo que mueve la aguja, sino la necesidad de reducir costos.

 

La lógica es aplastante en su simplicidad financiera: una fábrica que desperdicia menos energía, genera menos basura industrial y optimiza sus materias primas es, inevitablemente, una fábrica que gasta menos dinero. En el contexto actual de incertidumbre económica, la sostenibilidad ha dejado de ser una iniciativa de responsabilidad social para convertirse en un pilar central de la estrategia de negocio.

 

“Como fabricante y socio de confianza de empresas industriales de todo el mundo, Rockwell se encuentra en una posición privilegiada para liderar la transformación de las operaciones mediante la innovación y la sostenibilidad”, afirmó Blake Moret, presidente y director ejecutivo de Rockwell Automation. “Nuestras tecnologías ayudan a los clientes a reducir el consumo de energía, minimizar los residuos y disminuir las emisiones, a la vez que mejoran la productividad y la calidad. Desde máquinas inteligentes y gemelos digitales hasta control de movimiento avanzado y ciberseguridad, nuestras soluciones permiten a los fabricantes alcanzar sus objetivos de sostenibilidad sin comprometer el rendimiento”.

 

La brecha por cubrir

 

A pesar del entusiasmo, el reporte expone una disparidad. Las cifras exponen que un abrumador 98% de los fabricantes asegura tener alguna política de sostenibilidad o de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (conocidos como ESG). A primera vista, parece que la industria mundial está totalmente comprometida.

 

Sin embargo, solo el 48% de estas empresas tiene políticas formales implementadas en toda la organización. El otro 50% opera con iniciativas informales o poco estructuradas. Esto significa que, aunque la intención es casi universal, menos de la mitad de las compañías cuenta con las estructuras serias, los indicadores de desempeño y los equipos necesarios para medir y gestionar realmente su impacto ambiental.

 

La tecnología como el gran habilitador

 

¿Cómo están logrando las empresas líderes cerrar esta brecha? La respuesta no está en las buenas intenciones, sino en los datos. El estudio subraya que la sostenibilidad en 2025 es, en esencia, un problema de automatización e información.

 

La Inteligencia Artificial (IA) y el Aprendizaje Automático se han posicionado como las herramientas críticas. El 95% de los fabricantes ya ha invertido o planea invertir en estas tecnologías en los próximos cinco años. No se trata de robots futuristas, sino de algoritmos prácticos que ajustan el consumo de energía en tiempo real según las tarifas eléctricas o que detectan defectos en los productos antes de que se terminen de fabricar, evitando así el desperdicio de materiales.

 

Un ejemplo destacado en el reporte es la región de Oriente Medio, que está liderando la carrera en la aplicación de la Inteligencia Artificial para la gestión energética. Allí, el 46% de los fabricantes planea usar esta tecnología específicamente para controlar su consumo de energía en los próximos 12 meses, una cifra muy superior a la de otras regiones, demostrando que el capital se está moviendo hacia la optimización de recursos.

 

Gemelos digitales: probar antes de gastar

 

Otra tecnología que ha dado un salto impresionante es la de los «Gemelos Digitales». Su uso creció del 21% al 37% en tan solo un año. Esta herramienta permite crear una réplica virtual exacta de una línea de producción o de un producto.

 

Para la sostenibilidad, esto es revolucionario. Los ingenieros pueden simular procesos y cometer errores en un entorno virtual sin gastar un solo gramo de material físico ni consumir energía real. Permite afinar la eficiencia de una planta antes de poner un solo ladrillo, eliminando la necesidad de prototipos físicos desechables y asegurando que, cuando la máquina real arranque, lo haga con la máxima eficiencia posible.

 

El mito del desempleo tecnológico

 

Finalmente, el reporte aborda uno de los miedos más comunes entre la población general: ¿la tecnología verde y la automatización nos dejarán sin trabajo? Los datos sugieren lo contrario. Lejos de reemplazar a las personas, la tecnología requiere de ellas.

 

El 94% de los fabricantes espera mantener o incluso aumentar su plantilla laboral como resultado de la adopción de tecnología de manufactura inteligente. La industria se enfrenta a una escasez de talento, no a un exceso. El 41% de las empresas está utilizando la automatización precisamente para cubrir esa falta de manos calificadas y para potenciar a sus empleados actuales, permitiéndoles ser más productivos.

 

La manufactura inteligente nos enseña que la ecología y la economía ya no son enemigas. Al contrario, en la fábrica del futuro, ser verde es la única manera de mantener los números en negro.

 

“Estos esfuerzos no se tratan de cumplir requisitos. Se trata de construir un negocio más resiliente y generar valor a largo plazo”, afirmó Emmanuel Guilhamon, vicepresidente de Sostenibilidad de Rockwell Automation. “La sostenibilidad es una estrategia de crecimiento, y este informe es nuestra manera de mostrar cómo esa estrategia se hace realidad”.

 

También te puede interesar: Rockwell Automation presenta el “Reporte de Sostenibilidad 2025” que refleja el compromiso continuo de construir un futuro más resiliente, ágil y sostenible.

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