En el marco del seminario México Polimetálico 2026, la industria minero-metalúrgica reafirmó que la inclusión de las mujeres ha dejado de ser únicamente un tema de justicia social para convertirse en un pilar estratégico de rentabilidad. Marisol Barragán Mendoza, presidenta de WIM (Women in Mining) México, destacó que los equipos diversos presentan resultados operativos y financieros superiores.

Impacto directo en seguridad y sostenibilidad
Uno de los datos más reveladores presentados durante la conferencia «Talento femenino y rentabilidad» es el impacto en la seguridad industrial. Las empresas con mayor diversidad registran un 67% menos lesiones. Asimismo, la operación de maquinaria pesada por parte de mujeres ha demostrado beneficios tangibles como un menor consumo de combustible y un desgaste reducido de neumáticos, lo que se traduce en ahorros significativos para las compañías.
En términos de sostenibilidad, Barragán señaló que las mujeres lideran procesos críticos de relacionamiento comunitario gracias a su capacidad de comunicación asertiva y cálida, factores esenciales para la viabilidad de proyectos en zonas mineras.
Retos en la permanencia y formación
A pesar de los beneficios, el sector enfrenta desafíos estructurales. Actualmente, hay más de 77,000 mujeres en la industria, lo que representa el 18% del empleo total del sector. Su participación se distribuye en diversas áreas:
- Ingeniería:3%
- Exploración: 15%
- Tecnologías de la Información (TI): 15%
- Operaciones mineras: 7%
- Área legal: 52%
Sin embargo, existe una brecha notable entre la formación y la contratación, ya que las mujeres representan el 35% de la matrícula en carreras relacionadas con la minería, pero solo el 18% logra incorporarse al mercado laboral. Barragán enfatizó que el futuro del sector exige que las políticas de inclusión se traduzcan en realidades sostenibles, asegurando que la participación femenina sea operativa y propositiva, impulsando la innovación y la digitalización que la minería moderna requiere.
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