Minería

La oportunidad minera de Estados Unidos: un nuevo eje estratégico en la visión del Interior

La oportunidad minera de Estados Unidos: un nuevo eje estratégico en la visión del Interior
La oportunidad minera de Estados Unidos: un nuevo eje estratégico en la visión del Interior

 

Por Rubí Alvarado

 

La reciente conferencia realizada durante CERAWeek con la participación de Doug Burgum, Secretario del Interior de los Estados Unidos, y Daniel Yergin, Vice Chairman de S&P Global, arrojó luz sobre el papel central que la minería desempeñará en la política de recursos naturales y seguridad económica de Estados Unidos.

 

A lo largo de las exposiciones y el diálogo, quedó patente que el desarrollo de minerales críticos, la modernización de la cartografía geológica y la eliminación de barreras regulatorias resultan indispensables para la competitividad futura del país.

 

Minería y riqueza subterránea: “Map, baby, map”

 

Uno de los conceptos centrales expuestos por el Secretario Doug Burgum fue la necesidad de “mapear” de manera exhaustiva los recursos minerales del territorio estadounidense. “Tenemos que volver a nuestras raíces fundamentales de la Agencia de Estudios Geológicos de EE. UU. (USGS), mapear y hacer ese mapeo para saber dónde están los recursos. Obviamente, en la minería, sólo por mencionar un área, creo que la administración está dando la voz de alerta en el tema de minerales críticos”, señaló Burgum.

 

Burgum introdujo la frase “Map, baby, map” para recalcar que, sin información geológica precisa, es imposible diseñar estrategias eficaces de extracción y aprovechamiento de minerales. El contexto global, marcado por la dependencia de economías rivales en el procesamiento de metales y tierras raras, exige reactivar proyectos mineros que han languidecido por décadas a causa de trámites burocráticos excesivos o restricciones regulatorias. De acuerdo con Burgum, existe al menos un proyecto que lleva 29 años intentando obtener un permiso. Este rezago, subrayó, no sólo retrasa la producción nacional de minerales críticos, sino que pone en riesgo la seguridad tecnológica y militar.

 

La relevancia de los minerales críticos en la competitividad global

 

En el marco de la competencia tecnológica internacional, la necesidad de minerales críticos va más allá de la mera producción de baterías o dispositivos electrónicos. Implica también asegurar una cadena de suministro sólida para sectores como la defensa, la inteligencia artificial (IA) y la manufactura avanzada. Burgum insistió en que una de las prioridades de la administración es hacer que las cadenas de valor estén “arraigadas en los recursos domésticos o en los de naciones aliadas”, para reducir la exposición estratégica a países adversarios.

 

“Hemos puesto a nuestro país en una posición de riesgo increíble al permitirnos tener a un gran y poderoso competidor con el 80% del procesamiento de minerales críticos, explicó Burgum. Esto es algo que el presidente entiende, y en lo que estamos trabajando arduamente para asegurarnos, junto con todos ustedes, de que retomar la minería en EE. UU. sea la piedra angular de nuestra seguridad y competitividad”.

 

Para Daniel Yergin, la competitividad futura de Estados Unidos se vincula fuertemente con la disponibilidad de minerales críticos en el territorio nacional. “La demanda está ahí, la tecnología avanza rápido; sin embargo, la intervención oficial en permisos y normativas a menudo va a un paso lento”, apuntó Yergin. La colaboración entre el sector privado y la administración, a su juicio, es esencial para desbloquear proyectos estratégicos y sostener la innovación.

 

El gran freno: permisología y burocracia

 

La charla evidenció la magnitud del desafío regulatorio que enfrenta la minería en Estados Unidos. Burgum criticó la complejidad de licencias y revisiones en diversas agencias federales y estatales, lo que deriva en retrasos excesivos y sobrecostos para los inversionistas. “He oído de proyectos mineros con 13 agencias diferentes involucradas en la aprobación de un solo permiso, y uno de esos permisos era con la Guardia Costera… en Dakota del Norte. Esto es un caso de sobrelapamiento y sobreextensión”, narró con un matiz de ironía.

 

Al citar un caso específico de un proyecto que lleva 29 años sin avanzar, Burgum señaló: “El presidente Trump querría ver ese proyecto concluido en 29 días, no en 29 años”. Esta declaración refleja la voluntad de la administración de acelerar los procesos de licenciamiento y volver la minería más competitiva. No obstante, el Secretario dejó claro que agilizar trámites no implica relajar estándares de seguridad o medio ambiente; se trata de optimizar procedimientos, eliminar duplicidades y ubicar a una sola autoridad responsable de aprobar o rechazar un proyecto.

 

El Consejo de Dominio Energético, con la minería en el centro

 

Daniel Yergin, quien moderó el diálogo con Burgum, preguntó cómo operaría el National Energy Dominance Council (NEDC) y qué lugar ocupa la minería en su agenda. “Piensen en nosotros como un pequeño equipo de respuesta ágil con experiencia en el sector privado, apuntó Burgum. Nos centraremos en proyectos con autoridad del presidente bajo la declaración de emergencia nacional en energía. Queremos pasar de 8 o 10 años de permisos a 2 o 4”.

 

Este consejo, presidido por el Secretario Burgum, busca agilizar proyectos estratégicos en diversos sectores energéticos, pero la minería forma parte crucial de su plan de acción. “En el proceso de realmente construir esos proyectos, vamos a identificar las regulaciones superpuestas, los cuellos de botella y los vacíos que no hacen ningún sentido en las leyes actuales”, explicó. La idea final, aseguró, es “dar al sector minero el mismo empuje e importancia que tradicionalmente ha tenido la industria del petróleo y el gas, reconociendo que los minerales críticos son tan vitales como los hidrocarburos para la economía moderna y la seguridad nacional”.

 

Minería, finanzas y la “gran hoja de balance” de América

 

Una de las ideas recurrentes de Burgum es la necesidad de entender los recursos naturales como activos contables, no sólo como materias primas de mercado. “No podemos hablar solo de los 36.5 billones de dólares de deuda. Tenemos que mirar qué tenemos en el otro lado del balance, es decir, nuestros recursos nacionales subdesarrollados”, afirmó. Bajo esta premisa, la minería adquiere una relevancia estratégica: cada yacimiento potencial en tierras federales o estatales constituye, en su opinión, un activo de la nación que contribuye a equilibrar la balanza financiera a largo plazo.

 

“Cuando un político, por razones políticas, dice ‘vamos a prohibir la extracción de minerales en cierto bloque de tierra federal’, está quitando de la hoja de balance de cada estadounidense un recurso que podría equivaler a miles de millones o incluso trillones de dólares, enfatizó Burgum. Para muchos analistas, si el mercado y los inversionistas pudieran valorar adecuadamente dichos activos, la percepción internacional sobre la deuda estadounidense se atemperaría, y las tasas de interés de largo plazo disminuirían.

 

Minería y federalismo: tierras públicas como aliadas, no enemigas

 

En palabras del Secretario Burgum, el Departamento del Interior administra alrededor de 500 millones de acres de superficie y 700 millones de acres de subsuelo, además de 2,500 millones de acres en alta mar (offshore). “Si Interior fuera una empresa independiente, tendría la hoja de balance más grande del mundo, con mucho, aseguró. No obstante, la rentabilidad de esos activos, incluidos los mineros, es muy baja respecto a su potencial real.

 

Para revertir esta situación, Burgum sostiene que las compañías mineras deben considerarse “clientes” del gobierno, puesto que generan regalías e ingresos arrendatarios (leases). “Si tú quieres explotar minerales en tierras federales y nos mandas un cheque, eres nuestro cliente. Te apoyamos porque es un ganar-ganar: reduces la deuda nacional y generas empleos”, detalló. Desde esta óptica, la administración Trump —según Burgum— revirtió prohibiciones y bloqueos en áreas con reservas mineras prominentes, especialmente en estados como Alaska, donde anteriormente se habían aplicado 62 órdenes ejecutivas que limitaban la exploración y explotación.

 

Soberanía energética y la urgencia de los minerales críticos

 

En distintos momentos, tanto Burgum como Yergin subrayaron la urgencia de activar la producción minera para fines militares y de alta tecnología. El Secretario mencionó la “carrera de la IA” contra China, ilustrando la importancia de tener acceso confiable a tierras raras y otros elementos esenciales para la fabricación de microchips y procesadores avanzados. “Si nos quedamos sin electricidad o sin minerales, perderemos la ventaja competitiva en la manufactura de vanguardia y en la inteligencia artificial”, alertó.

 

La dependencia tecnológica de un actor geopolítico que, según Burgum, no comparte los mismos principios democráticos representa un riesgo mayúsculo. “Hemos fortalecido a nuestra competencia a través de la importación de minerales procesados casi en su totalidad en su territorio”, dijo. Sin acciones concretas y urgentes, Estados Unidos quedaría en inferioridad frente a potencias que no enfrentan la misma carga normativa y avanzan sin cortapisas para explotar y procesar recursos.

 

La descarbonización y el futuro minero: integrar industria y sostenibilidad

 

Aunque la conferencia se centró en el desarrollo de energía y recursos naturales, Burgum y Yergin plantearon la dualidad entre la expansión de las energías renovables y la necesidad de insumos mineros para sostenerla. La descarbonización proyectada por muchos gobiernos exige cantidades enormes de litio, cobalto, níquel y tierras raras. “Mucha gente no entiende que, para construir paneles solares, turbinas eólicas y baterías de vehículos eléctricos, se necesitan decenas de metales que hoy no producimos en cantidades suficientes en EE. UU.”, puntualizó Burgum.

 

Aun así, el Secretario enfatizó que la minería debe llevarse a cabo bajo estándares adecuados de protección ambiental y responsabilidad social. “Ustedes saben cómo desarrollar recursos de manera sostenible, porque en Estados Unidos tenemos reglamentaciones y profesionales capaces de proteger la tierra y el agua”, comentó. El desafío para la administración consiste en armonizar las metas de reducción de emisiones con el potenciamiento de una minería local que sea competitiva y, al mismo tiempo, respetuosa de las comunidades vecinas.

 

Daniel Yergin: la visión del mercado y la colaboración público-privada

 

Al cierre de la conferencia, Daniel Yergin resaltó la “profundidad del compromiso” que el Secretario Burgum ha demostrado durante CERAWeek, al sostener reuniones con líderes mineros y energéticos para diseñar rutas de acción concretas. “Agradecemos su presencia no solo en el escenario, sino también en la disposición de conversar con tantos actores. El diálogo ha sido de doble vía, muy constructivo y esclarecedor, expresó Yergin, sobre todo en la relevancia de la minería para la dirección futura de la administración”.

 

Para Yergin, la conjunción del sector privado y la acción gubernamental determina la viabilidad y rapidez de los proyectos mineros. La certidumbre regulatoria y la rapidez en la aprobación de permisos son clave para atraer capital, especialmente cuando se compite con países que ofrecen trámites más ágiles —aunque, frecuentemente, con menores salvaguardas ambientales o laborales—. De allí la importancia de lo que llamó “innovación institucional”: repensar los procesos burocráticos para que Estados Unidos pueda aprovechar sus propios recursos y no termine dependiendo de proveedores externos.

 

El desafío por delante: un llamado a la acción en minería

 

Las conclusiones de la conferencia señalan un cambio de paradigma:

  1. Remapear los recursos: Sin una actualización exhaustiva de la cartografía geológica y de datos de exploración, es inviable impulsar proyectos de gran escala. “Map, baby, map” reclama una nueva ola de levantamientos topográficos y geológicos.
  2. Simplificar la permisología: La duplicidad de trámites y la intervención de múltiples agencias frenan la inversión privada. El objetivo, según el Secretario Burgum, es eliminar el 20-30% de las normativas redundantes y designar a un solo responsable en la toma de decisiones.
  3. Ver la minería como activo contable: Entender los recursos mineros como parte integral de la “balanza nacional” y no sólo como una fuente de ingresos fiscales. Una mayor transparencia y valoración adecuada podrían incluso beneficiar la percepción internacional de la deuda estadounidense.
  4. Aliar minería con seguridad nacional y tecnológica: La dependencia de minerales de naciones adversarias amenaza la base industrial y militar. Reducir este riesgo implica traer la producción y el procesamiento de minerales críticos a territorio doméstico o a países aliados.
  5. Mantener estándares de sostenibilidad: Reimpulsar el sector minero no conlleva debilitar la protección medioambiental. Con tecnología de punta y buenas prácticas, la minería en EE. UU. puede alinearse con altos criterios de conservación y seguridad.
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En este nuevo escenario, la minería emerge como uno de los pilares centrales para la seguridad energética, la competitividad económica y el liderazgo tecnológico de Estados Unidos. “Hemos visto morir la cultura minera en este país. Es hora de revivirla y convertirla en la columna vertebral de la nueva revolución industrial”, concluyó Burgum. Entre tanto, Yergin hizo notar que la implementación de estas ideas será determinante para el futuro minero y la posición geopolítica del país.

 

Así, con la promesa de reducir barreras, mapear y aprovechar de forma estratégica los recursos subterráneos, Estados Unidos perfila una estrategia minera que busca hacer frente a la competencia global, fomentar la innovación y salvaguardar la independencia tecnológica y militar. La puerta hacia una nueva era de expansión e inversión se está abriendo, y quienes sepan adaptarse a estos cambios liderarán la transformación de un sector con profundas implicaciones para la economía y la seguridad nacional.

 

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