Aunque históricamente el oro ha sido considerado un activo refugio en periodos de incertidumbre geopolítica, su comportamiento reciente ha sorprendido a los mercados al registrar una tendencia bajista incluso en un contexto de crecientes tensiones internacionales.
La principal razón detrás de esta debilidad radica en la política monetaria de Estados Unidos. Las expectativas de que las tasas de interés permanezcan elevadas durante más tiempo han fortalecido al dólar y aumentado el rendimiento de instrumentos financieros como los bonos del Tesoro. En este escenario, los inversionistas encuentran más atractivo colocar sus recursos en activos que generan rendimientos, a diferencia del oro, que no ofrece intereses ni dividendos.
Además, la resistencia de la economía estadounidense y las preocupaciones sobre una posible persistencia de la inflación han reducido las expectativas de recortes inmediatos en las tasas de referencia de la Reserva Federal. Esto ha incrementado el costo de oportunidad de mantener posiciones en metales preciosos.
Si bien los conflictos geopolíticos continúan proporcionando cierto soporte al mercado aurífero, actualmente predominan los factores financieros y monetarios. Como resultado, el oro enfrenta presiones bajistas a corto plazo, aunque mantiene su relevancia estratégica como instrumento de cobertura y preservación de valor en horizontes de largo plazo.
Los analistas de ING redujeron sus previsiones sobre el oro y ahora esperan que los precios alcancen un promedio de 4,300 dólares la onza en el tercer trimestre de 2026 y de 4,600 dólares en el cuarto, en comparación con sus proyecciones anteriores de 4,850 y 5,000 dólares, respectivamente.
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En el Commodity Exchange (Comex), el contrato más activo del oro experimenta una caída 24% desde que comenzó la guerra en Medio Oriente a finales de febrero (5,230 dólares). Antes del conflicto Bélico, acumulaba una ganancia de 20% en los primeros dos meses del año.
Ayer, miércoles, el contrato más activo desendió hasta 3,988.00 dólares, su menor valor desde el 6 de noviembre de 2025. Este jueves, el contrato en referencia rebotó 0.8% para cerrar en 4,041.60 dólares.
Como resultado de la reciente volatilidad, el metal dorado baja 8.0% en lo que va del año. A pesar del actual ajuste, la onza del oro aún mantiene una ganancia de 21% en los últimos 12 meses, después de enfrentar una estrepitosa caída del 11% en marzo.
Cabe recordar que el pasado 2 de marzo, el oro cruzó por primera vez en su historia el nivel de los 5,400 dólares en operaciones electrónicas, superando el récord intradía de 5,362.40 dólares registrado el 29 de enero.
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